Cómo pedirle bien las cosas a ChatGPT: prompts que sirven

Que la respuesta sirva o no casi nunca depende de la herramienta: depende de cómo se lo pediste. Cinco reglas con ejemplos de un negocio real.

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Que la respuesta sirva o no casi nunca depende de la herramienta: depende de cómo se lo pediste. Cinco reglas con ejemplos de un negocio real.

Cómo pedirle bien las cosas a ChatGPT: prompts que sirven en un negocio real

La queja más común que escuchamos sobre las herramientas de IA es alguna versión de "probé y me dio cualquier cosa". Casi siempre, cuando pedimos ver qué se escribió, el pedido era de una línea.

No es un problema de la herramienta. Es el mismo problema que tendrías si a un empleado nuevo le dijeras "escribí algo para los clientes" y te fueras. Va a escribir algo. No va a ser lo que querías.

Estas son las cinco reglas que más cambian el resultado, con ejemplos de tareas reales.

1. Decile quién es y para quién escribe

Un pedido sin contexto produce un texto genérico, que es exactamente lo que después suena a robot.

Pedido flojo:

Escribí una promoción para mi negocio.

Pedido que sirve:

Sos el encargado de una veterinaria en Maldonado. Escribí un mensaje de WhatsApp para clientes que ya nos compraron alimento antes, avisando que llegó la marca que suelen llevar. Tono cercano y corto, como le escribe un vecino a otro. Sin signos de exclamación.

La segunda versión no es más "técnica": simplemente contiene lo que vos ya sabés y la herramienta no.

2. Dale el material en crudo

La IA no conoce tus precios, tus condiciones ni lo que te preguntan tus clientes. Si no se lo das, lo inventa — y ahí nacen la mayoría de los errores caros.

En vez de: "escribí las preguntas frecuentes de mi negocio" Hacé: pegá veinte consultas reales de tus clientes y pedí que las agrupe por tema y redacte una respuesta para cada grupo, usando solo la información que le pasaste.

Esa última aclaración —usá solo lo que te di— es la que evita que rellene los huecos con datos plausibles pero falsos.

3. Pedile el formato exacto en el que lo vas a usar

Si vas a pegar el resultado en una planilla, pedilo como tabla. Si va a un mensaje, decile el largo máximo. Si va a la web, pedile los subtítulos aparte.

Devolvémelo como tabla con tres columnas: consulta, respuesta corta (máximo 30 palabras), y a qué área derivar si el cliente insiste.

Ahorra el trabajo de reformatear, que suele ser más largo que escribir.

4. Prohibí explícitamente lo que no querés

Esto es lo que casi nadie hace y lo que más mejora el texto. Los modelos tienen tics de escritura muy reconocibles, y si no los prohibís, aparecen.

No uses las palabras "revolucionario", "potenciar", "solución integral" ni "en el mundo actual". No prometas resultados ni plazos. No inventes cifras ni porcentajes: si te falta un dato, dejá el hueco marcado con corchetes.

Ese último punto —dejá el hueco marcado— es el más útil de todos. Convierte una invención silenciosa en algo visible que vos completás.

5. Corregí en vez de volver a empezar

El error más caro de tiempo es borrar todo y reescribir el pedido desde cero. La conversación se acumula: podés corregir sobre lo que ya devolvió.

Está bien el segundo párrafo. El primero suena a folleto: reescribilo empezando por el problema del cliente, no por nosotros. Y dejá el precio afuera.

Tres o cuatro correcciones de este tipo suelen dejar un texto mejor que cualquier pedido perfecto escrito de entrada.

Un molde que podés copiar hoy

Sirve para casi cualquier tarea de escritorio:

CONTEXTO: [qué negocio sos, dónde, a quién le vendés]
TAREA: [qué necesitás exactamente]
MATERIAL: [pegá acá tus datos reales]
FORMATO: [cómo querés recibirlo]
PROHIBIDO: [palabras, promesas y datos que no puede inventar]

Guardalo en las notas del teléfono. La diferencia entre este molde y una línea suelta es la diferencia entre revisar un borrador y escribirlo entero.

Lo que ningún prompt arregla

Dos límites que conviene tener claros desde el principio.

Un buen pedido no convierte a la IA en fuente de verdad. Si le preguntás cuánto cobra tu competencia o qué dice una ley, te va a contestar con seguridad y puede estar equivocada. Para datos que importan, la respuesta se verifica en la fuente original. Siempre.

Y un buen pedido no reemplaza revisar. Mientras vos leas cada texto antes de que salga, el riesgo es manejable. Cuando eso empieza a publicarse solo o a responderle a un cliente sin que nadie lo mire, el problema deja de ser de redacción: pasa a ser quién responde cuando se equivoca.


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Maicol Martinez

Maicol Martinez

CEO & Founder

Experto en Marketing Digital, IA y Automatización. Fundador de Innova Marketing.

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